El siglo XIX fue importante para muchos teniendo en cuenta un sinnúmero de acontecimientos históricos. Sin embargo, para el Derecho Romano este siglo marcó un hito de trascendental importancia: El descubrimiento de las Instituciones de Gayo (en adelante las Instituciones)En el año 1816 B.G. Niebuhr se encontraba de paso por Verona y se dirigía a la Biblioteca Capitular de dicha ciudad, con el fin de buscar uno de los textos de las Epístolas de San Jerónimo, el cual fue escrito en el siglo IX.
Niebuhr se dio cuenta que las Epístolas se encontraban escritas sobre otras obras que le parecían interesantes desde el punto de vista jurídico. Este hallazgo le pareció tan importante que se lo comunicó a Savigny, el cual identificó dicho texto como las Instituciones de Gayo.
Desde dicho suceso, se han venido elaborando varias ediciones de las Instituciones, dentro de las cuales tenemos una primera edición del año 1820, hecha por la Academia de Ciencias de Berlín. Luego se elaboró una edición más completa que la anterior en el año 1824. Posteriormente en el año 1874, se elaboró una edición por parte de Studemund, a la que siguieron algunos suplementos. Con posterioridad se han encontrado algunas evidencias que han enriquecido el texto del Códex Veronensis, lo cual ha ayudado a facilitar la lectura del texto.
En 1927 A.S. Hunt publicó tres fragmentos en Egipto, procedentes de una copia escrita sobre papiro denominado The Oxyrhyunchus Papyri, núm. 2.103, probablemente del siglo III A.d.C., los cuales contribuyeron a la lectura de los textos 57 y 68-73 del libro IV de las Instituciones, así como a la elaboración de nuevas publicaciones y formulación de estudios posteriores.
En 1933 se adquirieron en El Cairo dos folios y medio de un códice en pergamino, sobre los cuales se desconoce su procedencia, y que corresponden a los parágrafos 153-154 del libro III y 16-17, 17a-19 del libro IV de las Instituciones.
Como se ha visto en estos cortos párrafos, el descubrimiento de las Instituciones de Gayo y de los textos antes mencionados, ha sido un aporte de raigambre histórico y cultural, que ha engrandecido y motivado el estudio y la investigación del derecho romano y la historia universal.
Fuente: Instituciones, Francisco Hernandez-Tejeiro, Editorial Cívitas, 1985.
Dirección del Departamento de Derecho Romano de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense.


